Como venimos denunciando en este blog desde las elecciones generales de 2006 en Nicaragua, los sandinistas están perpetrando todos los atropellos posibles a la joven democracia nicaragüense para que ésta termine cediendo ante una posible dictadura en el país centroamericano.
Si inicialmente se comenzó con la creación de los Consejos de Poder Ciudadano (CPC) en un guiño a otros sistemas similares en otros países comunistas (Cuba, URSS…), en donde los delegados sandinistas en cada pueblo o barrio tenían un poder caciquil delegado por su pertenencia al FSLN, todo empeoró desde las elecciones municipales de 2008, donde el FSLN ganó con mayoría absoluta en todos y cada uno de los pueblos y regiones que componen el país.
Ya en esas elecciones de 2008 hubo denuncias de los observadores internacionales, ya que se encontraron boletas electorales en el basurero, que suponemos no eran favorecedoras del continuismo político de la pareja presidencial en las alcaldías de cada uno de los pueblos nicaragüenses.
Desde entonces, políticos, religiosos, escritores y artistas otrora defensores del sandinismo denunciaban internacionalmente el atropello político llevado a cabo en las elecciones de 2008. Ciertas cooperaciones europeas retiraron sus sedes y su financiación a proyectos de desarrollo (no entre ellas la AECID, que ha continuado). Hasta la propia Comunidad de Madrid retiró las ayudas económicas que fueran a ser gestionadas directamente en manos de políticos del FSLN.
Las elecciones del 6 de noviembre de 2011 no han sido una excepción a la corrupción política y claro fraude electoral que suele llevar a cabo el FSLN cuando ve que las cosas no pintan bien. Recordemos, por ejemplo, que también hubo elecciones a finales de 1984, en donde como en esta ocasión ganó el FSLN con algo más del 65% de los votos y ante el rechazo de una oposición que no quiso ser partícipe del engaño. A diferencia de 1984, la oposición sí que se ha presentado a las elecciones, pero nuevamente dividida entre varios partidos de derecha: PLI (Fabio Gadea), ALN (Enrique Quiñones) y PLC (el corrupto Arnoldo Alemán). Sin embargo, los nicaragüenses tenían esta vez claro a qué partido votar y ha sido el Partido Liberal Independiente del octogenario Fabio Gadea el que se ha llevado la mayoría de los votos de la oposición (31%) y que iba en coalición con el otro partido “decente” de Nicaragua: El Movimiento Renovador Sandinista (MRS) . Sin embargo, el resultado del FSLN ha sido tan rotundo como en las elecciones de 1984, obteniendo el 62.66%. Y es que si algo ha aprendido Ortega de las elecciones de 1990 es que en el juego de la democracia él no puede jugar limpio, ya que no ganará a menos que el voto de la derecha esté demasiado fragmentado. De las elecciones de 1990 aprendió del nicaragüense que por prudencia política puede decir que irá “De Frente con el Frente (Sandinista)”, como reza el slogan de los partidarios de Daniel Ortega o “danielistas”, como les gusta decir a los otros sandinistas que no apoyan a Ortega y creen que el FSLN está manchando el nombre de Sandino, héroe nacional nicaragüense.
El pucherazo electoral en estas elecciones se puede palpar en el ambiente, tanto si uno lee los diarios o ve la televisión nicaragüense que no sea afín a los idearios del FSLN. Citemos algunos ejemplos de lo ocurrido: se ha impedido la entrada de observadores internacionales así como de fiscales de otros políticos (el equivalente en España a los interventores y apoderados de los distintos partidos políticos) a los recintos electorales; las acreditaciones a los fiscales de partidos opositores han llegado tarde y plagados de errores de forma, lo cual “legitimaba” su no entrada al centro de votación; las actas electorales que recogieron los fiscales de otros partidos a los que sí que dejaron acceder al centro de votos muchas veces no han coincidido con los resultados que se han ofrecido con los votos oficiales remitidos; se ha dificultado el acceso para obtener la cédula de identidad (como nuestro DNI) para evitar que la gente fuera masivamente a votar, así como se han encontrado multitud de cédulas hechas pedacitos sin que éstas fueran entregadas a sus legítimos propietarios; las turbas del FSLN y de las Juventudes Sandinistas han amedrentado a los votantes opositores; Las boletas electorales que debían ir doblemente firmadas por representantes políticos de varios partidos como método de “candado” o seguridad electoral no se encontraban firmadas más que por sólo una de las personas, lo cual ha favorecido que se pudiera anular el voto de quien no había votado por la pareja presidencial; las turbas han echado literalmente a la gente del centro de votación cuando preguntaban por qué su boleta electoral no tenía las dos firmas bajo amenazas… estos son sólo algunos ejemplos, pero hay muchos más.
Fabio Gadea, el principal candidato opositor, no ha aceptado el resultado de las elecciones y ha considerado los comicios como un “gran fraude masivo”. ¡Ay, Fabio! Mucho me temo que con eso no bastará para sacar a una pareja presidencial que, a vista de los resultados oficiales obtenidos, podrá perpetuarse en el poder indefinidamente. Y es que recordemos que en las limpias elecciones de 2006, el FSLN ganó con un 38% de los votos, pero esta vez el resultado de 62,66% otorga muchos más diputados sandinistas en la Asamblea Nacional donde se podrán legitimar otros desmanes que ya habían sido previamente legitimados por los jueces afines al poder del Consejo Supremo Electoral.
Para colmo y mayor vergüenza, el Gobierno de España ha sacado una nota a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación en donde felicita a los nicaragüenses por el resultado de las elecciones, así como por sentar unas bases democráticas en la joven democracia nicaragüense. Y yo me pregunto: pero estos tíos ¿se han enterado de algo?